San Isidro Plaza Hotel se levanta en el antiguo emplazamiento del Teatro Acassuso, de la década de 1930, un antecedente arquitectónico poco habitual en el centro de San Isidro. Sus veintitrés habitaciones presentan una estética contemporánea y luminosa, con pisos de madera y grandes ventanales; varias categorías incorporan balcones privados hacia las calles, los tejados o la catedral. Durante los meses cálidos, la piscina exterior y la terraza conforman el principal espacio común, acompañadas por gimnasio, sauna y salas de tratamientos. Los ingredientes de temporada definen la propuesta gastronómica. Las referencias art déco permanecen visibles en la geometría y los detalles de este edificio de escala compacta.