En Stirling, a unos 20 minutos del centro de Adelaida, Thorngrove Manor se alza entre jardines como una excéntrica construcción con aspecto de castillo. Cada suite tiene una composición diferente de antigüedades, detalles escultóricos, chimeneas y rincones de estar apartados, sin recurrir a un diseño hotelero repetido. Las comidas se organizan de forma privada en salones llenos de antigüedades o dentro de la suite, con menús acordes con la escala íntima del hotel. Terrazas, senderos y jardines ornamentales rodean la mansión. El reducido número de habitaciones y la distribución de los espacios preservan la privacidad.