Una larga avenida de cipreses atraviesa los viñedos de Brunello hasta Villa le Prata - Residenza del Vescovo, una finca rural a las afueras de Montalcino. Sus ocho habitaciones prefieren mobiliario de época, tejidos estampados y detalles tradicionales frente a un esquema hotelero uniforme, con vistas sobre las vides, los jardines y las colinas toscanas. El desayuno se basa en productos locales y artesanales, y el íntimo restaurante dispone de muy pocas mesas. Las degustaciones de vino y las sesiones de cocina conectan naturalmente con el entorno agrícola, mientras una piscina exterior de temporada se sitúa entre arbolado consolidado. La escala permanece residencial y el paisaje vitivinícola acompaña toda la estadía.