Estancia Vik José Ignacio se extiende por la campiña a las afueras de José Ignacio, combinando el carácter de una estancia rural uruguaya con arte y arquitectura contemporáneos. Sus doce suites tienen un diseño individual, con murales, esculturas y piezas creadas por artistas locales, de modo que ninguna sigue una fórmula decorativa única. El edificio principal se abre a amplias vistas de los pastizales, mientras la piscina exterior, la cancha de polo y las actividades ecuestres llevan la experiencia hacia el paisaje. La cocina se apoya en productos regionales y en la tradición del asado. El acceso entre campos abiertos y la ausencia de construcciones vecinas refuerzan la sensación de amplitud y aislamiento.