Desde 1874, Grand Hôtel Stockholm mira al puerto desde Norrmalm, frente al Palacio Real y los tejados de Gamla Stan. Techos altos, molduras y habitaciones de proporciones generosas conservan la tradición de un gran hotel europeo, mientras los dormitorios incorporan colores y tejidos contemporáneos que aligeran el conjunto. La propuesta gastronómica incluye Veranda, Grand Soleil y los restaurantes de Mathias Dahlgren, con Cadier Bar como principal punto de encuentro junto al lobby. El spa nórdico añade saunas, piscinas, salas de tratamiento y gimnasio. Los embarcaderos, el Nationalmuseum y los puentes hacia el casco antiguo se encuentran a sus puertas, haciendo de la ubicación junto al agua una parte esencial de la estadía.