Perivolas sigue el borde del acantilado a las afueras de Oia, donde antiguas casas cueva de unos trescientos años fueron restauradas como suites y villas encaladas sobre la caldera de Santorini. Muros redondeados, techos abovedados y superficies lisas de yeso conservan el carácter de las viviendas originales, mientras las terrazas privadas prolongan los espacios hacia el Egeo; algunas suites incorporan piscina o bañera de hidromasaje propias. La piscina infinita ocupa una de las terrazas más llamativas y el restaurante sirve cocina mediterránea en un entorno tranquilo, apartado de las calles más concurridas de Oia. El spa y el gimnasio se integran en la misma arquitectura excavada, dejando la caldera y el paisaje volcánico escalonado como protagonistas.