Leicester Square es un entorno especialmente intenso para un hotel de lujo, y The Londoner responde orientando buena parte de su interior hacia espacios más privados. La llave de la habitación da acceso a The Residence, tres salones reservados exclusivamente para huéspedes. Por encima, las 350 habitaciones y suites siguen un diseño sobrio, de aire loft. La oferta pública es más amplia: Whitcomb’s, The Stage, Joshua’s Tavern y la azotea de inspiración japonesa de 8 forman parte de seis restaurantes y bares. Bajo el nivel de la calle, The Retreat reúne piscina, gimnasio y salas de tratamiento, además de espacios de proyección y un salón de baile. Buena parte de la actividad queda detrás o debajo de la fachada, en marcado contraste con la plaza exterior.